No te das cuenta, pero tienes una mirada que calma, que tranquiliza. Una mirada que saca de preocupaciones y mundos difíciles. No ata, todo lo contrario, da alas. Siempre parece decir “adelante con lo que sea, que yo estoy aquí y todo va a ir bien” Por eso busco tus ojos, continuamente.
Ahora quisiera tener yo esa mirada para ti. Que me mires y sepas que todo va a ir bien, tranquilizarte, calmarte…incluso hacerte sonreír.
Al final te lo digo con palabras TODO VA A IR BIEN.
Con la mirada no puedo. Al mirarte siempre me acaba saliendo una mirada de asombro. Asombro porque, no sé como, ahí seguís. A pesar de todo, ahí seguís. Cagadas de miedo, ahí seguís.
Valiente valiente valiente valiente valiente
jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
Gigantes.
La vida es bonita, pero es complicada, difícil. A veces, una mierda.
No esperes que nada sea justo, que después de todo haya recompensa. Todo pierde su sentido. No te preguntes qué hiciste mal, porque probablemente no hiciste nada mal.
La vida sigue, da igual lo que grites o hagas o llores. Da igual lo que te esfuerces. Da igual si caíste, si aún no te levantaste. Da igual si ya lo pasaste mal, si no te tocaba otra vez.
¿Por qué a ti? No hay un por qué. Las cosas pasan, sin más. No busques razones, causas… No es un castigo de dios, hace tiempo aprendiste que no existe ese dios.
No te dediques a buscar una explicación razonable, porque no la hay. Te tocó. Es así. Punto. Nadie te va a compadecer, no habrá marcha atrás. Nadie te lo pondrá más fácil. No habrá milagros. No será solo un mal sueño.
Y ahora existen dos opciones:
Están los que sienten que no pueden más, y se rinden. Los que se caen y no tienen fuerzas para levantarse. Los que no encuentran ningún camino para poder seguir. A los que les cuesta sonreír.
Y están los que también sienten que no pueden más, pero no se rinden. Los que no tienen fuerzas para levantarse, pero se levantan. Los que no tienen ningún camino para poder seguir, pero siguen. A estos también les cuesta sonreír, pero nunca dejan de hacerlo. Porque eligieron ser GIGANTES.
No esperes que nada sea justo, que después de todo haya recompensa. Todo pierde su sentido. No te preguntes qué hiciste mal, porque probablemente no hiciste nada mal.
La vida sigue, da igual lo que grites o hagas o llores. Da igual lo que te esfuerces. Da igual si caíste, si aún no te levantaste. Da igual si ya lo pasaste mal, si no te tocaba otra vez.
¿Por qué a ti? No hay un por qué. Las cosas pasan, sin más. No busques razones, causas… No es un castigo de dios, hace tiempo aprendiste que no existe ese dios.
No te dediques a buscar una explicación razonable, porque no la hay. Te tocó. Es así. Punto. Nadie te va a compadecer, no habrá marcha atrás. Nadie te lo pondrá más fácil. No habrá milagros. No será solo un mal sueño.
Y ahora existen dos opciones:
Están los que sienten que no pueden más, y se rinden. Los que se caen y no tienen fuerzas para levantarse. Los que no encuentran ningún camino para poder seguir. A los que les cuesta sonreír.
Y están los que también sienten que no pueden más, pero no se rinden. Los que no tienen fuerzas para levantarse, pero se levantan. Los que no tienen ningún camino para poder seguir, pero siguen. A estos también les cuesta sonreír, pero nunca dejan de hacerlo. Porque eligieron ser GIGANTES.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Asturias.
En la autopista que va hasta Asturias hay un túnel de cinco kilómetros. De pequeñas lo llamábamos “el túnel largo”. Bueno, de pequeñas y ahora. No sé exactamente en que parte del camino está pero para nosotros cuando sales de ese túnel empiezas a estar en Asturias. Mi padre siempre lo ha dicho así; si al salir del túnel llueve, en Asturias lloverá.
Pasad el túnel. Ya está. Verde y gris, como dice mi abuela que son los colores de allí.
Verde porque todo lo es, mires donde mires, huele a verde. Me encanta ese olor, me huele a hogar, fíjate tú. Olor a verde, que es olor a montañas, olor siempre a humedad, humedad asturiana, que no se puede comparar con la de otros lugares. Olor a frío. A dormir con diez mantas encima. A comer patatas recién hechas. A asomarte a la ventana y ver vacas. A ríos turbios. A bable.
Verde.
Y gris, gris por el cielo. Como dijeron cuando el niño nació: “este guaje va a conocer el sol solo en los libros” Son pocas las veces, por eso el día que sale el sol es un día privilegiado, siempre tiene algo de especial lo que es muy deseado.
A veces también gris por quien no está. Oigo hablar de él, cosas buenas, cosas malas. Podría describirle, sí, pero no serían palabras mías. Lo peor de que alguien se vaya es que no hayas podido crearte tus propios recuerdos, que no te haya dado tiempo a guardar detalles suyos para que cuando no esté puedas pintarle.
Gris.
Sin embargo, el nene nació ojos color cielo, cielo despejado, cielo sin nubes.
Si no puedo pintarle, siempre queda imaginarle.
Pasad el túnel. Ya está. Verde y gris, como dice mi abuela que son los colores de allí.
Verde porque todo lo es, mires donde mires, huele a verde. Me encanta ese olor, me huele a hogar, fíjate tú. Olor a verde, que es olor a montañas, olor siempre a humedad, humedad asturiana, que no se puede comparar con la de otros lugares. Olor a frío. A dormir con diez mantas encima. A comer patatas recién hechas. A asomarte a la ventana y ver vacas. A ríos turbios. A bable.
Verde.
Y gris, gris por el cielo. Como dijeron cuando el niño nació: “este guaje va a conocer el sol solo en los libros” Son pocas las veces, por eso el día que sale el sol es un día privilegiado, siempre tiene algo de especial lo que es muy deseado.
A veces también gris por quien no está. Oigo hablar de él, cosas buenas, cosas malas. Podría describirle, sí, pero no serían palabras mías. Lo peor de que alguien se vaya es que no hayas podido crearte tus propios recuerdos, que no te haya dado tiempo a guardar detalles suyos para que cuando no esté puedas pintarle.
Gris.
Sin embargo, el nene nació ojos color cielo, cielo despejado, cielo sin nubes.
Si no puedo pintarle, siempre queda imaginarle.
viernes, 28 de agosto de 2009
Entra.
Una vez, no hace mucho, alguien me dijo que yo era alguien muy valiente. Siempre había asociado la valentía a la ausencia de miedo. Así que aquello me descolocó.
Podría decirse que soy una persona bastante miedosa. Miedo a las cosas más bobas, miedos absurdos, miedo al miedo y, sobretodo, miedo a lo que pueda pasar.
Quizá porque esa persona conocía mi gran miedo me llamó valiente. Porque quizá ser valiente no significa no tener miedo, sino tenerlo, tener mucho, pero no dejar que ahogue tus sueños.
Como cuando te encuentras con un cuarto oscuro donde no sabes qué te espera. Puedes elegir otros caminos, pero lo que quieres está en ese cuarto. Ahí dentro andarás a ciegas, siempre temiendo el siguiente paso y si en algún momento quieres salir no encontrarás la salida. Y tiemblas. Pero, temblando, entras.
Podría decirse que soy una persona bastante miedosa. Miedo a las cosas más bobas, miedos absurdos, miedo al miedo y, sobretodo, miedo a lo que pueda pasar.
Quizá porque esa persona conocía mi gran miedo me llamó valiente. Porque quizá ser valiente no significa no tener miedo, sino tenerlo, tener mucho, pero no dejar que ahogue tus sueños.
Como cuando te encuentras con un cuarto oscuro donde no sabes qué te espera. Puedes elegir otros caminos, pero lo que quieres está en ese cuarto. Ahí dentro andarás a ciegas, siempre temiendo el siguiente paso y si en algún momento quieres salir no encontrarás la salida. Y tiemblas. Pero, temblando, entras.
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