miércoles, 28 de octubre de 2009

Gigantes.

La vida es bonita, pero es complicada, difícil. A veces, una mierda.
No esperes que nada sea justo, que después de todo haya recompensa. Todo pierde su sentido. No te preguntes qué hiciste mal, porque probablemente no hiciste nada mal.
La vida sigue, da igual lo que grites o hagas o llores. Da igual lo que te esfuerces. Da igual si caíste, si aún no te levantaste. Da igual si ya lo pasaste mal, si no te tocaba otra vez.

¿Por qué a ti? No hay un por qué. Las cosas pasan, sin más. No busques razones, causas… No es un castigo de dios, hace tiempo aprendiste que no existe ese dios.

No te dediques a buscar una explicación razonable, porque no la hay. Te tocó. Es así. Punto. Nadie te va a compadecer, no habrá marcha atrás. Nadie te lo pondrá más fácil. No habrá milagros. No será solo un mal sueño.


Y ahora existen dos opciones:

Están los que sienten que no pueden más, y se rinden. Los que se caen y no tienen fuerzas para levantarse. Los que no encuentran ningún camino para poder seguir. A los que les cuesta sonreír.

Y están los que también sienten que no pueden más, pero no se rinden. Los que no tienen fuerzas para levantarse, pero se levantan. Los que no tienen ningún camino para poder seguir, pero siguen. A estos también les cuesta sonreír, pero nunca dejan de hacerlo. Porque eligieron ser GIGANTES.

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