martes, 28 de diciembre de 2010

Aférrate a ella como un cabrón.

¿sabes lo que haces?
Te pasas la vida entera intentando aparentar, intentando ser algo que no eres. Todo lo que quieres conseguir se reduce a una persona. Y resulta ridículo buscar a una persona que no sabes cómo es.

No te das cuenta de que sólo tienes que estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Que sólo tienes que dejarte llevar...Y entiende que lo importante no es buscarla, lo importante es no dejarla escapar cuando ya la has encontrado.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Te pareces bastante a Satán.

 
Una persona lista se diferencia por eso. Porque distingue a las personas que sí que quiere tener a su lado y a las que no.

Una persona lista se queda con aquellas que sí, con esas que dibujan buenas intenciones, esas que no se creen ni por encima ni por debajo, esas que intentan hacerlo más fácil, que regalan sonrisas sin pedir nada a cambio, que te hacen sentir bien contigo mismo, que te valoran...

Y, a esas que lo hacen difícil, que hablan para despreciar, que te hacen sentir pequeño, ridículo...que siempre dicen mal y nunca bien, que no ayudan, que quitan ilusiones, que no dan nunca la mano, que marcan distancias, que convierten en infiernos paraísos...a esas? las echa fuera, las manda lejos. Y no duda ni un instante. No pierde el tiempo.

En la vida todos buscamos una cosa. La felicidad. Que nunca se te olvide eso. Todas aquellas personas que te alejen de ella, no valen la pena.

Y no, no hay por qué aguantar.
Que la vida es para vivirla

martes, 9 de noviembre de 2010

Sweet.

Que cuando me mira me desarma. Que me sube alto, entre las nubes, que puedo tocar el cielo si quiero...

lunes, 2 de agosto de 2010

Menos cabeza, más corazón.

 
Que no pasa nada si llegas seis horas tarde y entras a casa de puntillas, si te roban la chaqueta y tu robas otra para compensar y no pasar frío, si corres detrás del último bus y no para, si te fías de un extraño, si quieres demasiado, si resbalas en la fuente y vas chorreando agua por los bares...

Intenta no pensar y, por favor, vive!

domingo, 16 de mayo de 2010

.

    
Podría escribir sobre mil cosas.

Sobre nosotras y un qué está pasando, dónde están esas Seis.

Podría escribirle a ÉL. Decirle que ni yo sé, que me cuesta no verle en cada lugar y que aún le busco. Aunque nos duela, aunque no sea justo...

Podría decirles a ellos que estoy perdida, que la pequeña no es tan pequeña, que quiere irse y soltarse, pero que tiene miedo de necesitar que la arropen para poder dormir.

Escribiría a Antígona, le diría que me gusta mirarla, que me gusta que la miren, que me gusta decir que es en mi casa donde sueña.

A él, le diría que en Cantabría le veía, que echo de menos al 11.

Para ella escribiría un IN. Esta vez, de INVENCIBLE. Que tiene un corazón que ya ni entiendo. Y que sin ella, yo, simplemente, no.

Escribiría que Gracias. Que quiero un nuevo balón, y una nueva ilusión. Que quiero un futuro, un sitio donde pisar sobre seguro, una BUENA decisión..


Podría escribir mil cosas; pero no. Siempre me quedo contigo, porque a tu lado todo es insignificante, ridículo, casi insultante. Me descolocas. Al mirarte todo lo demás se hace pequeño. Y sé que nunca podré entender cómo sonríes. Cómo te levantas todos las mañanas de la cama. Cómo tienes fuerzas para escribirme mensajes de tiza. Eres lo primero, aunque no quieras, aunque te escondas. Duele, duele mucho. Ella no va a volver, pero de ti nunca se ha ido.

Verte llorar y llorar es lo mismo. Las lágrimas me salen sin querer. Y si no sabes como salir de esta, como seguir sin pararte en el camino, grítanoslo, que hay varias que nos paramos contigo.

domingo, 9 de mayo de 2010

Errores.

Equivócate. Equivócate una y mil veces. Anda por el camino que no te lleva donde quieres llegar. Corre por ese camino. Pero corre sintiendo, sintiendo siempre. Y ya te darás cuenta de que por ahí no vas a ninguna parte. Y cuando lo hagas, no pierdas ni un minuto. Párate. No hace falta que desandes lo andado. No te arrepientas. No tienes que borrar nada. No quieres borrar nada. Tira la goma y no uses lapiz. Escribe tu vida, y escríbela con tinta, bien fuerte, que nada ni nadie la pueda borrar.

jueves, 7 de enero de 2010

Queridos.

 
Queridos Reyes Magos: este año no sé si he sido buena. No he hecho nada de lo que dije que iba a hacer. No he estudiado más. No me he cuidado, ni he desayunado todos los días. Y no me he ido pronto a la cama.

Queridos Reyes Magos, tampoco he dado todo lo que podía dar. No he dejado el miedo atrás ni he sido valiente. No he dado pasos definitivos ni he tomado decisiones admirables. No he hecho demasiado por la gente que no conozco, ni he hecho algo que vaya a cambiar el mundo. He dado la espalda a problemas. Y no me he salido del rebaño, he sido una oveja más. He hecho caso a las normas aunque no me gustaran. He hecho lo que todo el mundo hace. Y he actuado de la forma que se supone debo actuar. (¿Es eso ser bueno?)

También he aprendido cosas. Eso que decimos los jóvenes de ahora (esta generación horrible) de que en el instituto no se aprende nada es mentira. Sí se aprende. No sé gracias a quien, pero se aprende. Una de las cosas que me han enseñado es que los que tienen el poder pueden hacer lo que quieran, y que tú tienes que aguantar. No sé si tengo que alegrarme por haber aprendido eso...

Queridos Reyes Magos, este año también he aprendido que lo malo no siempre pilla lejos. Que a veces pilla cerca, tan cerca que te roza. Y que da igual. Que nada cambia, que el mundo sigue y tú no puedes bajarte de él. Y que la muerte también está. Y revuelve las tripas.

Queridos Reyes Magos, este año me he dado cuenta de muchas cosas. Entre ellas, de cosas que prefería no saber. Cosas que antes no entendía o no veía. Cosas que duelen. Las relaciones de cuento no son de cuento. Hay odio. Hay un lado oculto feo, muy feo. Y he visto llorar a personas que no sabía que lo hacían. A personas de hierro. A personas que creía perfectas, con relaciones perfectas. Personas seguras que sabían de que iba esto de la vida, que nunca se equivocaban y que hacían todo bien. Pero no. He visto caer al heroe. Y hacerse pequeñito.

Queridos Reyes Magos, creo que me he conocido mejor. Un poquito, no más. Creo que ahora tengo más seguro lo que pienso, pero creo, no sé. Ya voy empezando a saber quién soy, pero aún me queda mucho. Sin embargo sigo sin saber qué quiero. Y a veces quiero sin quererlo. Y lo odio. Y si realmente llego a odiar algo, es porque lo quiero. Mucho.

Queridos Reyes Magos, este año he conocido más de cerca el verbo matar, por pura casualidad. He aprendido que matar no es un disparate para muchos. Que hay millones de personas trabajando en ello, en matar, y en matar cada vez mejor. Y que da igual. Y me he dado cuenta de lo poco que sé. Y de que la gente no sabe lo poco que sabe. Y, si lo sabe, mira para otro lado.

Queridos Reyes Magos, este año he hecho amigos. Amigos, o algo así. Ahora sé que me cruzaré con mucha gente, y que algunos brillarán para mí, como los fuegos. Algunos tendrán ese no sé qué. Y, no sabré por qué, me empezarán a importar. Y dará igual que edad tengan, con quien se relacionen, si los demas quieren que los quiera o si yo quiero quererles o no. Porque los querré de todas formas.


Queridos reyes magos, quiero muchas cosas. Y quiero no quererlas porque está mal. Porque hay que querer poquitas. Pero las quiero.
No las voy a pedir porque la mayoría están de mi mano. Como casi todo. Porque todo depende de uno. Porque Galeano dice que somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, y es verdad. Y es lo que voy a hacer.
Voy a ser lo que haga para cambiar lo que soy.